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domingo, 22 de marzo de 2015

Kokotxas de bacalao en salsa

Ya sé que esta vez ha sido más tiempo de la cuenta, pero es que nos hemos enfadado, el ordenador y  yo. Verás es muy delicado, necesita que le dé los máximos cuidados y yo, que no le hago caso pues eso, que un día dice se acabó. Y no, no es que me pase como en la película Her, la habéis visto? No, no me estoy volviendo loca. O sí?

Pero el asunto es que tenemos una relación amor odio diría yo. Resulta que bastante tengo ya con trabajar con un colega suyo en mi rutina laboral diaria, eso sí, más moderno, más rápido, más vistoso y como para que el fin de semana se me ponga quisquilloso y tome represalias por mi falta de empatía dominguera. 

Vamos, que me responde con que ahora te vas a enterar, que quieres publicar un post este fin de semana ? Lo veremos. Y así ha sido. Y por más que le he insistido que no, que no le abandono por otro con pantalla más plana y un dinamismo visual espectacular que para sí quisiera el mío, que no termino de convencerlo. Ay los malditos celos !

Y mira que yo le digo que tengo un principio básico, y nunca me entregaré a los brazos de un ordenador con el que trabaje codo a codo, que nunca mezclaré trabajo con amor. Pero nada erre que erre Y así me ha tenido. Y eso que le acercaba todos los días el desayuno a su habitación, hoy que si bizcocho, mañana unos huevos revueltos, al otro que si que tal si me preparas unos creps? Pero parece ser que en el fondo también tiene su corazoncito e voil'a aquí estoy. Creo haber aprendido la lección aunque esto de que estemos en manos de máquinas, realmente tengo mis dudas de que sea lo más conveniente.

Feliz y lluvioso domingo!

domingo, 1 de marzo de 2015

Coliflor gratinada al horno con bechamel

Ay qué ver, lo que se echa en falta la salud en cuanto te resfrías un poquito. Menuda semana que he pasado. Y pensar que todos en el trabajo terminaban por coger gripe y yo ilusa de mí creía que este año me había librado. Iban cayendo uno tras otro, en cambio yo, me jactaba de mi zumo de naranja mañanero, esa dosis de vitamina C diaria. Ay, amiga, en boca cerrada no entran moscas. 

Y tanto ha sido así, que he estado desde el fin de semana pasado arrastrándome de la cama al sofá y viceversa, a base de sobres efervescentes, mantas y persianas echadas. dormir y solo dormir, acurrucada como un ovillo, fuera del mundanal ruido y quehacer diario. Yo y el sueño. Qué reparador.

Pero ya vuelta a la normalidad y dejado atrás la no agradable compañía de la gripe, vengo con una receta muy elaborada por todos, coliflor gratinada en el horno. Un poco de verdura para fortalecer nuestras defensas.

Saludos.