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domingo, 9 de abril de 2017

Hígado encebollado

He necesitado cumplir unos cuantos años para que el hígado formase parte de mi dieta. Reconozco que a mí antes me entraba todo por los ojos. Y no, no me refiero a que una vez mostrado un buen hígado encebollado no me dijera cómeme, más bien era anterior. Lo mío era el previo, ver la sustancia viscosa sobre la bandeja de la carnicería, qué quieres qué te diga, que no había quien me convenciera de llevarlo a la boca. Pero todo tiene un día y el mío también llegó. No sé cuándo ni cómo, pero el caso es que le dí una oportunidad. Soy de la opinión de que esto de comer es un aprendizaje continuo, vaya que sí. ¡Feliz día!